¡Hola a todxs los croquefiters!

Hoy hace poco más de dos meses que comencé con el reto croquefit (¡y vosotrxs también!) así que creo que es necesario hacer un primer balance y compartir todo lo que he aprendido (¡me gustaría mucho que también os animáseis en comentarios!)

1. ¡He aprendido a vivir (y a comer) sano! 

En primer lugar, siendo una persona que ha vivido la mayoría de su vida a dieta intermitentemente, con muchas oscilaciones de peso, he de decir que he encontrado un nuevo hábito de vida más consistente. Cuando estaba a dieta, solía comer compulsivamente las cosas que me estaban “prohibidas” y sentirme culpable después. Cuando he salido con amigos, he comido sin prohibiciones pero marcándome yo misma mis propias limitaciones (es decir, me podía tomar tres copas de vino, pero decidía que solo necesitaba una y me ahorraba las calorías vacías de dos copas extra, por ejemplo). Ahora, al llevar una vida saludable pero sin prohibiciones, he conseguido disfrutar libremente de la comida y ser más consciente de ella, sin usarla como premio o castigo. En general, mi vida es más sana pero no solo por el cambio en la alimentación, sino porque mi relación con la comida es también emocionalmente más sana.

2. ¡He aprendido a dejarme comida en el plato y a medir bien las raciones!

Al principio era bastante aburrido eso de ir mirando los ingredientes de la comida, las calorías y ajustar las raciones (¡ojo! Esto ha sido clave). Ahora soy más consciente de lo que como y como también más despacio, porque la ansiedad y el estrés era algo que trasladaba a la comida y casi siempre engullía más de lo que necesitaba. Cuando como, soy consciente de ese momento y casi siempre estoy llena antes. También aprender a planificar mis comidas y hacer la compra en torno a esto ha sido clave, el llevar la lista con los alimentos que necesitaba me ha ayudado no solo a comer y cocinar mejor, sino también a aprovechar mejor los alimentos (y a tirar menos comida en casa).

3. ¡He aprendido a ser constante con mi rutina de entrenamiento!

Mi rutina consiste en ir 3 veces por semana (mínimo) al gimnasio a hacer un entrenamiento de una hora con pesas y usando mi propio peso corporal (TRX). He elegido algo que me gusta mucho para poder ir a entrenar y he ido aumentando paulatinamente la dureza de los ejercicios y el peso. Ha sido imprescindible estar asesorada por el personal del gimnasio, que ha adecuado (y sigue haciéndolo) los ejercicios en cada fase. Al ver el progreso paulatino en términos de fortaleza y agilidad, me he ido enganchando y nunca falto a estas tres citas semanales con el gimnasio (aunque hay semanas que voy también algún martes o jueves, aprovechando que mi peque tiene piscina y hago principalmente cardio: cinta o remo)

4. ¡He aprendido a no obsesionarme con el peso!

Como sabéis, mi objetivo de pérdida de peso total es de 30 kilos, de los cuales he perdido 7. Aunque en Enero perdí rápidamente cinco kilos, durante el mes de Febrero solo perdí dos y estuve estancada durante casi tres semanas en un peso del que no salía. No obstante, veía otros cambios: ropa más holgada, más agilidad en los entrenamientos y los primeros comentarios de: “Se te nota que estás más delgada”. Todo indicaba que iba por buen camino aunque el peso decía lo contrario. Por eso, decidí que no me podía afectar el peso. Pasadas tres semanas reajusté mis raciones de nuevo y poco a poco (muy lentamente) parece que estoy saliendo de ese estancamiento. Creo que esta ha sido mi mayor prueba de fuego, podría haber tirado la toalla y decir que no funciona, desanimarme y volver a mis viejos hábitos como había hecho tantas otras veces, pero no lo hice y estoy muy orgullosa. Hay siempre que pensar que aunque tengamos objetivos, no tenemos una fecha para completarlos y saber darnos (a nosotrxs y a nuestro cuerpo) el tiempo que necesita para ajustarse a los nuevos hábitos.

5. ¡He aprendido a tener un nuevo estilo de vida sostenible a largo plazo sin prohibiciones ni culpabilidad!

Creo que esta es la clave de todo. El reto croquefit como sabéis no es una dieta, sino la transición a un estilo de vida saludable y la implementación de éste en tu vida a largo plazo. Por lo tanto, sus resultados no son inmediatos como los de una dieta, ya que no prohíbe alimentos. El inconveniente con las dietas es que este estilo de vida con prohibiciones no es sostenible, no puedes vivir toda la vida restringiéndote alimentos para no engordar. La clave es saber integrarlos en tu vida, comer sano en un 80% y utilizar sabiamente el 20% restante para introducir otros alimentos más calóricos pero necesarios en una vida feliz ¡como las croquetas!. Este sistema tiene sus resultados siempre que mantengáis vuestra alimentación en déficit calórico, pero claro... son mucho más lentos que en una dieta, por eso hay que tener mucha paciencia, pero también es un sistema mucho más fácil de mantener a largo plazo y en tu vida.

¿Y vosotrxs? ¿Qué habéis aprendido o conseguido en estos dos meses? Estoy deseando leer vuestros comentarios.

¡Vamos, croquefiters! 😀